El triunfo de Ségolène Royal

Ségolène RoyalEl nombre de Ségolène Royal era para mí desconocido hasta que, con motivo de la conferencia 2006 del PSOE, se pasó por nuestro país para participar en varios actos del mismo. En esa ocasión, el grupo PRISA al completo le dedicó una cobertura impresionante en prensa, radio y televisión con epítetos como “la zapatera”. En aquellos días, Ségolène hacía campaña para aspirar a ser candidata del partido socialista francés a las elecciones presidenciales del año que viene. Todos los pronósticos la daban como favorita y no se han equivocado.

Ségolène tenía dos ases en la manga que ha jugado muy bien. El primero: que los militantes socialistas estaban hartos de los viejos dinosaurios del partido. Así, Strauss–Kahn y Fabius no han tenido ninguna oportunidad. El segundo: su fuerte presencia y capacidad de comunicarse con la gente.

En mi opinión, Ségolène parece haberse inspirado en Rodríguez Zapatero en el modo de hacerse con el control del partido. Tiremos de hemeroteca y recodemos que Zapatero era un casi desconocido candidato que se impuso en el XXXV congreso a las viejas glorias del partido: José Bono y Matilde Fernández. Ciertamente Rodríguez Zapatero tenía mucha mayor capacidad de comunicación que José María Aznar y era percibido con mayor simpatía por la ciudadanía en tanto que no se conocía nada de él. Se lanzó a la piscina en el momento apropiado y con los aliados apropiados: todos los descontentos con los viejos dinosaurios de la época felipista (aunque luego haya contado con muchos de ellos para su gobierno).

Hasta aquí los parecidos, que son todos en la forma; en el fondo creo que son muy distintos. Francia no es España y los franceses no habrían tolerado para su país muchísimas de las medidas adoptadas por el gobierno español, sobre todo en materia territorial, en política exterior, inmigración, etc. No me cabe ninguna duda de que cualquier presidente francés que hiciera el más mínimo gesto en esa dirección sería inmediatamente descabezado; castigo que, en Francia, ha gozado de tradicional arraigo. De hecho, parece que ni siquiera va a seguir los pasos de Rodríguez Zapatero en temas como las uniones homosexuales:

«Je me suis toujours refusée à instrumentaliser les questions de société pour faire “dans le coup”. Je préfère le mot union à celui de mariage pour ne pas bousculer les repères traditionnels, la famille c’est un père et une mère.» (Le Parisien, 23 de febrero de 2006)

El hecho cierto es que, el año que viene veremos competir por la presidencia de la República francesa a Nicolas Sarkozy y a Ségolène Royal, dos pesos pesados de la política. De ambos candidatos se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, pero a buen seguro que, quien quiera que gane de los dos, no osará, desde su cargo, jugar con su país.

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