La censura que viene

CensorshipEs grande el revuelo que se ha alzado en la Red de Redes por motivo de un titular de la Gaceta de los Negocios republicado en el web de la Asociación de Internautas: «La SGAE quiere quitar trabajo a los jueces». El origen de la noticia son las declaraciones del ya cansino Pedro Farré:

Pedro Farré, director de Relaciones Corporativas de la Sociedad General de Autores, explicó ayer a LA GACETA que las entidades de gestión de derechos han pedido la reforma de la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información (LSSI) para que los proveedores de acceso a Internet tengan responsabilidad sobre las páginas web que difunden contenidos no licenciados, con el fin de que “quitar trabajo a los jueces” y que “no quede todo en sus manos”.

Aunque no suelo comentar declaraciones y globos sonda (fulanito dice, menganito le contesta, etc.), creo que la situación lo merece, porque es verosímil. Es verosímil porque se enmarca perfectamente en la actual estrategia de las asociaciones de gestión de derechos de autor de responsabilizar a los ISPs de los contenidos que transmiten.

Es absurdo. A nadie con dos dedos de frente se le ocurriría culpar al cartero de una estafa llevada a cabo por correo. Pero es obvio que si pones grilletes a todos los carteros ya no habrá más estafas postales. El precio es exorbitado pero ¿a quién le importa? Tienen todo lo que necesitan para conseguirlo: dinero, políticos de todos los signos que comen de su mano, un poder mediático desmedido, un ejército de abogados y pocos escrúpulos.

Es triste tener que señalar algo tan obvio como la seria amenaza a la libertad de expresión que se cierne tras estos hechos; que una entidad privada tenga el poder de cerrar sitios web, foros, grupos de noticias que es lo mismo que clausurar un periódico es comparable a la peor censura.

Las leyes deben ser respetadas pero también, respetables. Las leyes injustas no suelen estar en vigor mucho tiempo. Y cuanto más injusta es una ley, más rápida será su derrogación y más inmunizado quedará el pueblo contra un nuevo atropello. La Democracia, pese a sus defectos, tiene sus mecanismos de reparación de injusticias. Lástima que sean tan lentos. Como ya he dicho alguna vez, la Democracia no es el sistema en el que se hace la voluntad del pueblo, sino el sistema en el que al final se hace la voluntad del pueblo.

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