Intolerable (II)

Continuamos con la segunda parte de la traducción del artículo «Intolerable».

Intolerable

El último miembro del tribunal ignoró mis correos electrónicos, lo cual no era raro. Estaba muy ocupado con responsabilidades tanto clínicas como de investigación. Continué enviándole el progreso de mis artículos — él era coautor de dos de ellos — y mi trabajo y mis objetivos le eran, creo, muy conocidos. De hecho, ese hombre me gustaba mucho. Era joven pero extremadamente brillante y agradable. Se ofreció a pagarme el viaje a una conferencia un año en el que me quedé sin dinero para viajar. Revisaba los documentos cuidadosamente para mi prospecto y cada uno de los artículos que vio. Cuando hablaba, daba ánimo y consejos. Fracasé en varias entrevistas cuando envié el currículum que mi director había aprobado. Pete me pidió ver mis solicitudes y me hizo una revisión a fondo de mi currículum: el formato y el orden y los encabezamientos y lo que estaba incluido. El siguiente intento fue de casi diez entrevistas. Me escribió también una buena carta de recomendación para los trabajos que estaba buscando: algo posdoctoral en alguna industria.

— El ocho de julio — Informé a mis compañeros en nuestra reunión anual de aquel año. Acabé la memoria de mi tesis sentado en la playa en una silla cubierta con una toalla y bajo una sombrilla para reducir el reflejo del sol en la pantalla del portátil.

—¿Está Pete en el tribunal?— Me preguntó un antiguo miembro de mi grupo de investigación mientras estábamos en un bar tomando mojitos.

—Por supuesto—Le dije.—Trabajo mucho con él.

— Te joderá — Me replicó. — Y yo le miré incrédulo. La sola idea era ridícula.

— En serio — Insistió — Trabajé, escribí código, analicé los datos… ¡y el bastardo lo publicó sin poner mi nombre en el artículo! Si te descuidas te apuñalará por la espalda. Te lo prometo.

— No tengo datos que valga la pena robar — Dije tranquilamente. — Y además me cae bien. Trabajamos bien juntos. Todo irá bien.

Terminé la defensa con la bendición de mi director y el típico “¡magnífico!” garabateado en la primera página. Me registré con mi comité por correo electrónico y viajaba haciendo entrevistas con éxito. Me sentía exultante, francamente. Completaría mi doctorado en cuatro años, uno menos de lo que tenía planeado y, aunque no había encontrado el trabajo perfecto, decidí que tendría oportunidades para aprender mucho. Estaba convencido de haber hecho todo lo posible durante el doctorado y estaba ansioso por comenzar otra cosa. En mi mente todo estaba oficialmente acabado. La defensa era una mera formalidad en mi departamento. Todo lo demás era encantador.

Continuación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s