Intolerable (V)

Hoy publico la quinta entrega de la traducción del artículo «Intolerable».

El odio que sentía por Pete era tan grande que apenas podía hablarse. Sin embargo lo hice. No parecía tener gesto de remordimiento cuando le encontré en el despacho. Las publicaciones eran muy importantes (debería tener al menos tres antes de irme). Había tenido algunas ideas que yo debería hacer antes de terminar.

—Me gustaría oirlas.—Dije.

—En la reunión en la que estaremos todos, las discutiremos.

—Me gustaría oirlas ahora, Pete.—Dije con firmeza.—Si aún puedo llevarlas a cabo y defender en una semana, quiero hacerlo.

Y entonces enumeró ideas. Todas ellas ya las había probado y fracasado. Y entonces mencionó vagos conceptos que llevaría años aprender e implementar. Entonces me dio la memoria y me dijo que debería ser completamente reestructurada. Anotó sus requerimientos para la defensa y volví al despacho de mi director.

—¿Qué crees?—Pregunté finalmente.—Necesito saber por qué no me apoyaste cuando dijiste que debería escribir la defensa en primer lugar. Dime por qué estás haciendo esto.

Esquivó mis ojos y dijo que necesitaba reescribir mi tesis y esperar que satisficiera a Pete. Ya que no iba a dormir de todos modos, reescribí las casi doscientas páginas del documento en dos días.

Lo envié. Un miembro me preguntó por qué había hecho tanto trabajo innecesario; antes estaba bien. Pete dijo que necesitaba tres publicaciones aceptadas antes de graduarme. Alguien dijo que con uno bastaba. Otro dijo que el proceso era cruel: todos ellos tenían que reunirse para
decidir qué querían. El presidente estaba fuera de la ciudad y les pedí que lo esperaran para la reunión. Se me informó aquella mañana que no me estaba permitido asistir.

Esperé en mi mesa. Todos sabían lo que estaba pasando. La gente se paraba en mi cubículo para comprobar mi situación, ofreciéndome miradas cómplices, mandándome correos electrónicos para asegurarme de que me encontraba bien. Pasada una hora, mi director vino a buscarme. Por su gesto me di cuenta de que el presidente del tribunal me había abandonado. no defendería el ocho de julio.

Cerró la puerta y se sentó. Suspiró y a apartó la vista.

Continuación.

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