Mi propuesta de reforma de la ley electoral

urnaHe aquí una nueva entrada sobre los males estructurales que aquejan a la democracia española. No. Zapatero y Rajoy son contingentes, yo hablaré solo de problemas estructurales, que son mucho más profundos y más importantes.

Hoy me centro en la ley electoral. La piedra de la clave de bóveda de la democracia es ésta, no la Constitución, por mucho que digan. La ley electoral es nada menos que la forma de repartir el poder. Nada baladí.

España es (al menos, de lege) una democracia representativa (en oposición a democracia directa). Esto significa que nosotros, el pueblo soberano, no podemos ejercer nuestra soberanía directamente por motivos prácticos. Se supone que la cedemos a unos representantes que elegimos nosotros y que deciden por nosotros y también se supone que cada varios años decidimos que, si nos han representado bien, sean reelegidos y, si no, prestamos la soberanía a otro. No obstante, de facto, no es así.

A continuación propongo, con toda modestia, mis ideas para reformar la ley electoral. Son ideas generales que mejorarían, creo yo, buena parte de los problemas estructurales de la democracia española.

Para la administración central

En primer lugar, listas abiertas para el Congreso de los Diputados (las del Senado ya lo son, lástima que esta cámara no sirva para nada). Esto significa que eligimos a nuestros representantes por su nombre y apellidos en lugar de elegir una u otra lista con nombres que otros han seleccionado. Esto permite premiar a los diputados que realmente representan a sus votantes y castigar a aquellos que solo son leales al partido. Aunque es legítimo que un diputado se adscriba a unas siglas que definen su ideología, éste, en tanto que diputado, representa a sus votantes, no a su partido. Por desgracia, el sistema de listas cerradas hace que un diputado tenga que agradecer su condición a su partido y no a sus votantes, lo cual inclina fatalmente su lealtad contra los ciudadanos a los que se supone que representa.

Elección directa del presidente del gobierno. Con segunda vuelta si es necesario. El presidente, en España, tiene más poder del que parece y su elección directa con el amplio respaldo de una segunda vuelta daría estabilidad a su mandato y crearía una nítida separación de los poderes ejecutivo y el legislativo, cosa que hoy en día no se da. El desmesurado poder del presidente se debe a que una sola persona es, al mismo tiempo, el gobierno, el parlamento y el partido (y parte de la justicia). Esta situación es intolerable.

Para la administración autonómica

Dado que las autonomías son de facto miniestados, aunque sin estatus de tales, propongo lo mismo que para la administración central: listas abiertas y elección directa del presidente.

Para la administración local

Elección directa del alcalde y elección directa a las distintas concejalías. ¿Crees que serás un buen concejal de urbanismo? Vale. Preséntate para el cargo y a ver si te votan. Nada de listas. Nada de “como soy un partido bisagra con un concejal y necesitan mis votos, se los doy si me hacen concejal de urbanismo”.

Bueno sería también que los ayuntamientos pudieran convocar referéndos sobre asuntos de política local, al igual que se hace en los Estados Unidos. La democracia directa a nivel local parece que puede funcionar muy bien al ser un ámbito más reducido en el que se tratan asuntos muy concretos y cercanos; sería, por lo tanto, muy positiva e implicaría más a los ciudadanos en los asuntos de su ciudad.

Con todo lo expuesto se soluciona de raíz el problema del transfuguismo, el problema de los pactos poselectorales indecentes que hurtan la voluntad del pueblo y se desposee a los partidos del poder decisorio de que gozan cuando elaboran las listas con las que premian o castigan a sus militantes según lo leales que sean a la dirección del partido. Además, el voto de cada persona adquiere matices, es decir: el ciudadano tiene más opciones para expresar a los políticos lo que realmente quiere.

España necesita una reforma electoral urgente. Son ya demasiados años de abusos intolerables por parte de los partidos; de interpretaciones peliculescas de los resultados electorales (¡Todos hemos ganado!) a causa de lo poco que podemos expresar con nuestro voto. Los ciudadanos tenemos que tomar la palabra para decir que no nos gusta cómo se nos está representando y pedir con claridad que nuestra soberanía, que nos pertenece a nosotros, debe encauzarse correctamente a través de nuestros representantes. En definitiva: que nuestros representantes nos representen.

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2 thoughts on “Mi propuesta de reforma de la ley electoral

  1. Chapeau por este post.

    Permíteme por cierto la intromisión: por lo que cuentas, te recomiendo que te acerques a ‘Ciudadanos’. Creo que puede ser tu partido. Un saludo.

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