Estúpida burocracia

Hoy quiero traer a colación una curiosa anéctoda-protesta-curiosidad acaecida aquí, en Estrasburgo. Resulta que los restaurantes universitarios ofrecen menú estudiantil a precios bastante asequibles (2,85€). Para acceder a estos restaurantes es necesario pagar con una tarjeta como la que que ilustra este texto. Para conseguir dicha tarjeta se requiere el carnet de estudiante más 20€ más mucho papeleo más mucha paciencia. El caso es que viene ocurriendo que estas tarjetas se van pasando de estudiante a estudiante. En el caso de la tarjeta que les muestro, se trata ya de la tercera generación: le he heredado de uno que la heredó de uno quien ignoro si fue el poseedor primigenio o a su vez lo heredó de alguien. El caso es que es lógico comprobar que solo los estudiantes acceden al descuento que les ha sido asignado pero encuentro francamente absurdo que se dé esta situación más aún teniendo en cuenta que está permitido que un poseedor de la tarjeta pague dos o tres comidas para uno o dos amigos que aún no tienen la tarjeta. En suma: un sinsentido.

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