La ira lleva al lado oscuro

ImagenCon la que está cayendo con el azote de la crisis, no es pertinente hacer chistes con el sufrimiento de la gente. El pueblo está más enfadado que nunca. En verdad que razones para estar indignado no faltan.

El motivo de este post no es reflexionar sobre la naturaleza de la crisis. Sólo quería constatar el peligro que la ira popular supone para la democracia. Yo percibo que hoy, la gente está más deseosa que nunca de que alguien pegue un puñetazo encima de la mesa y sea un dictador.

En este contexto se enmarcan algunos hechos que han venido ocurriendo el las últimas semanas. Por ejemplo: el asalto a un supermercado por parte de un cacique andaluz no es sino un acto de propaganda. Este acto nada tenía de social y mucho de anunciarse a uno mismo como el líder que actúa plantando cara a un sistema fracasado.

Dichos asaltos han supuesto olas de indignación y de apoyo a partes iguales. Esto es lo que más me asusta: la cantidad de gente que ha mostrado su acuerdo con el derrumbe del orden público y la propiedad.

España no es Grecia, pero lo será pronto.

Anuncios

La Universidad nunca volverá a ser lo que fue

Parece ser que en la Universidad solo pueden expresar sus ideas quienes sean comulguen con las ruedas de molino de la minoritaria minoría nihilista que ha ido haciéndose con el control de las universidades a lo largos de las últimas décadas. En España ya estamos acustumbrados; pero en los últimos días ha ocurrido con inusidada publicidad: María San Gil en Santiago el día 13, Dolors Nadal en la Pompeu Fabra de Barcelona ayer y, para los que pensaban que todo esto se debe al virus nacionalista, Rosa Díez en la Complutense de Madrid hoy mismo. Sigue leyendo