La ira lleva al lado oscuro

ImagenCon la que está cayendo con el azote de la crisis, no es pertinente hacer chistes con el sufrimiento de la gente. El pueblo está más enfadado que nunca. En verdad que razones para estar indignado no faltan.

El motivo de este post no es reflexionar sobre la naturaleza de la crisis. Sólo quería constatar el peligro que la ira popular supone para la democracia. Yo percibo que hoy, la gente está más deseosa que nunca de que alguien pegue un puñetazo encima de la mesa y sea un dictador.

En este contexto se enmarcan algunos hechos que han venido ocurriendo el las últimas semanas. Por ejemplo: el asalto a un supermercado por parte de un cacique andaluz no es sino un acto de propaganda. Este acto nada tenía de social y mucho de anunciarse a uno mismo como el líder que actúa plantando cara a un sistema fracasado.

Dichos asaltos han supuesto olas de indignación y de apoyo a partes iguales. Esto es lo que más me asusta: la cantidad de gente que ha mostrado su acuerdo con el derrumbe del orden público y la propiedad.

España no es Grecia, pero lo será pronto.